Qué difícil es reprogramar nuestra mente cuando la hemos tenido acostumbrada a algo durante varios años. Eso sucede generalmente con la forma de evaluar a nuestros estudiantes, durante tantos años dimos prioridad a la calificación y a la nota obtenida por los trabajos presentados y las lecciones memorizadas, que nos cuesta mucho centrarnos en evaluar su aprendizaje real. Todavía sentimos que lo principal es que el estudiante cumpla nuestras exigencias y no nos preocupamos por verificar que el conocimiento, las destrezas y las actitudes correspondan a lo esperado.
Ahora que se vislumbra un cambio en la educación del Ecuador por fin se habla de estos temas y se busca educar con calidad a los estudiantes, sin embargo, romper estos paradigmas en los docentes es tan difícil que este proceso de cambio parece que demorará mucho. Por eso, es momento de mirar hacia adelante y olvidarnos de todas esas viejas costumbres "evaluativas", es hora de pensar en el estudiante y reprogramar nuestra mente con nuevas formas de evidenciar su aprendizaje, para que no caigamos en la "Calificatitis*", esa errada práctica de priorizar la nota sobre la persona.
Y aunque ya habemos muchos docentes que estamos convencidos de evaluar diferente, si miramos bien nuestro proceder, todavía tenemos rezagos de esas viejas costumbres "calificativas". Así que, analicémonos ahora y vamos cambiando hacia una mejor forma de evaluar en la que el aprendizaje del estudiante sea lo primordial.
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* No sé quien inició con este término pero me encanta porque representa muy bien el significado dado.
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