viernes, 26 de octubre de 2012

ROMPER PARADIGMAS, TAREA DE TITANES

Qué difícil es reprogramar nuestra mente cuando la hemos tenido acostumbrada a algo durante varios años. Eso sucede generalmente con la forma de evaluar a nuestros estudiantes, durante tantos años dimos prioridad a la calificación y a la nota obtenida por los trabajos presentados y las lecciones memorizadas, que nos cuesta mucho centrarnos en evaluar su aprendizaje real. Todavía sentimos que lo principal es que el estudiante cumpla nuestras exigencias y no nos preocupamos por verificar que el conocimiento, las destrezas y las actitudes correspondan a lo esperado.

Ahora que se vislumbra un cambio en la educación del Ecuador por fin se habla de estos temas y se busca educar con calidad a los estudiantes, sin embargo, romper estos paradigmas en los docentes es tan difícil que este proceso de cambio parece que demorará mucho. Por eso, es momento de mirar hacia adelante y olvidarnos de todas esas viejas costumbres "evaluativas", es hora de pensar en el estudiante y reprogramar nuestra mente con nuevas formas de evidenciar su aprendizaje, para que no caigamos en la "Calificatitis*", esa errada práctica de priorizar la nota sobre la persona.

Y aunque ya habemos muchos docentes que estamos convencidos de evaluar diferente, si miramos bien nuestro proceder, todavía tenemos rezagos de esas viejas costumbres "calificativas". Así que, analicémonos ahora y vamos cambiando hacia una mejor forma de evaluar en la que el aprendizaje del estudiante sea lo primordial.

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* No sé quien inició con este término pero me encanta porque representa muy bien el significado dado.

lunes, 8 de octubre de 2012

¿EDUCAR O NO EDUCAR?, ESA ES LA CUESTIÓN.

Había días, cuando trabajaba en el colegio, en los que realmente me cuestionaba sobre mi vocación docente, al estar parada frente a tantos chicos tratando de que estén en silencio, atendiendo a lo mucho que quería enseñarles (que hasta ahora estoy segura era importante para ellos porque no sólo eran conocimientos sino también estrategias para la vida) y ellos en total rebeldía conversando, jugando o hasta mirando el mosco pasar, pero menos escuchando. Que frustrante situación, sentía que todo mi esfuerzo era en vano y pensaba en que no tenía sentido desgastarme tanto, que no debía intentar educar a esos estudiantes "ineducables"...

...Pero luego, en un momento inesperado, llegaba uno de ellos y conversaba conmigo, a veces pidiendo consejo, otras sólo dispuesto a escuchar lo que le podía decir sobre cualquier cosa, o simplemente con ganas de hablar y contarme sus travesuras, pero siempre con una necesidad de mi afecto. Entonces me daba cuenta que educar no sólo era lo que hacía en el aula, sino lo que podía hacer o decir en ese momento en que su corazón estaba abierto a recibir.

Hay veces que uno como docente se pregunta si vale la pena "educar" porque la tarea es muy dura, pero todo lo que demos a los chicos desde nuestro corazón, en el día a día que pasamos con ellos, será su mayor legado y veremos sus frutos en el futuro.

Así que a no desistir maestros,
¡Vamos a Educar!